Las rabietas, los “no” constantes y los enfrentamientos a la hora de hacer tareas son parte del crecimiento de casi todos los niños. Aprender a manejar la frustración toma años. Pero hay momentos en que la conducta se vuelve tan intensa o tan frecuente que la vida familiar gira en torno a ella, y ahí vale la pena pedir ayuda.
Te explicamos qué conductas son esperables según la edad, qué señales indican que algo más está pasando y qué puedes hacer en casa.
Las rabietas son muy frecuentes entre el año y los cuatro años. A esa edad el niño siente emociones fuertes pero todavía no tiene el lenguaje ni el autocontrol para manejarlas. Con el tiempo, y con el acompañamiento de los adultos, suelen hacerse menos frecuentes y más cortas.
En general son esperables cuando:
Conviene buscar orientación profesional si notas alguna de estas situaciones:
Detrás de los problemas de conducta muchas veces hay otra cosa: ansiedad, tristeza, dificultades de atención, problemas de aprendizaje o una situación difícil que el niño no sabe expresar con palabras. Un psicólogo infantil ayuda a descubrir qué hay detrás.
Las dificultades en el colegio y la conducta suelen ir de la mano. Un niño que no entiende lo que se enseña, que se distrae con facilidad o que lo pasa mal con sus compañeros puede reaccionar con desgano, enojo o rebeldía. Algunas señales a observar:
En estos casos, la evaluación psicológica orienta sobre los siguientes pasos y, si hace falta, sobre una evaluación médica complementaria.
El psicólogo trabaja en dos frentes. Con el niño, para ayudarlo a reconocer y expresar sus emociones y a encontrar formas más adecuadas de manejar la frustración. Y con los padres, con pautas de crianza concretas adaptadas a su familia. Muchas familias notan cambios cuando aplican de forma constante las estrategias acordadas.
La terapia puede hacerse por videollamada. Te explicamos cómo funciona en psicólogo infantil online.
No se puede saber solo por la conducta. El diagnóstico de TDAH requiere una evaluación profesional completa, que incluye información de la familia y del colegio. Si te preocupa, el psicólogo puede orientarte sobre los pasos a seguir.
Los castigos duros o físicos no enseñan la conducta que esperas y pueden empeorar la relación. Funcionan mejor los límites claros, las consecuencias proporcionadas y el reconocimiento de lo que hace bien.
La sesión de psicología cuesta S/90, por videollamada, todos los días de 8 a. m. a 10 p. m.
Si sientes que la conducta de tu hijo está afectando a toda la familia, no tienes que resolverlo solo. Escríbenos por WhatsApp y agenda una consulta con un psicólogo colegiado.