Revisado por el Dr. Aaron Ortecho, médico general — CMP 088891.
La fiebre no es una enfermedad: es la respuesta del cuerpo a una infección o a una inflamación. En la mayoría de los adultos sanos se debe a una infección viral y cede en pocos días. Esta guía explica desde qué temperatura se considera fiebre, qué hacer para bajarla, qué medicamentos conviene evitar mientras no se conoce la causa —un punto especialmente importante en el Perú, por el dengue— y cuándo hay que consultar a un médico.
La temperatura corporal no es un número fijo: cambia a lo largo del día. Es más baja en la madrugada y más alta al final de la tarde. Se considera normal una temperatura de alrededor de 37 °C, que puede llegar hasta unos 37,7 °C al atardecer.
Con ese criterio, hay fiebre cuando la temperatura oral supera los 37 °C en la madrugada o los 38 °C en cualquier otro momento del día. En la práctica, la cifra de 38 °C es la que se usa como referencia.
Dos advertencias útiles. La primera: el valor exacto varía algo entre fuentes, así que no conviene obsesionarse con un decimal. La segunda: estas cifras corresponden a la temperatura tomada en la boca. La temperatura tomada en la axila, que es lo más común en casa, suele registrar valores algo más bajos. Lo importante es medir siempre en el mismo sitio, para poder comparar.
No, 37,5 °C por la tarde todavía no es fiebre según el criterio anterior. A la temperatura que está por encima de lo normal pero no llega a 38 °C se le suele llamar febrícula.
La febrícula no es inofensiva ni preocupante por sí misma: es un dato más. Una febrícula de un día, con dolor de garganta y congestión, encaja con un cuadro viral corriente. Una febrícula que se repite durante semanas, o que se acompaña de pérdida de peso, sudoración nocturna o decaimiento, sí merece una evaluación médica, porque ahí lo que importa no es la cifra sino que persista.
Cuando la febrícula aparece sobre todo al final del día se le suele llamar fiebre vespertina. Por sí sola no señala una causa concreta —la temperatura normal ya sube algo a esa hora—, pero si se repite día tras día durante semanas, conviene consultar para identificar a qué se debe.
En un adulto sano, la causa más frecuente de una fiebre que aparece de golpe es una infección:
Una fiebre que dura cuatro días o menos, en una persona previamente sana, es muy probablemente infecciosa. Cuando se prolonga o se repite sin explicación, el enfoque cambia y hace falta estudiarla.
Es una de las cosas más desconcertantes de la fiebre: tiritar de frío mientras el termómetro sube. Ocurre porque el cuerpo ha subido su "termostato" interno, y mientras la temperatura alcanza ese nuevo punto, el organismo se percibe frío y genera calor temblando. Cuando la fiebre cede, pasa lo contrario: aparece la sudoración.
Los escalofríos, por sí solos, no indican gravedad ni permiten saber si la infección es viral o bacteriana. Lo que sí orienta es el conjunto: qué otros síntomas hay, cuánto dura y cómo está la persona en general.
El objetivo del tratamiento en casa es que la persona se sienta mejor, no que el termómetro marque un número exacto.
Sobre el paracetamol conviene tener presentes dos cosas. No debe superarse la dosis indicada, y hay que revisar si algún otro medicamento que se esté tomando —varios antigripales combinados lo incluyen— también contiene paracetamol, para no sumarlo sin darse cuenta. Si hay enfermedad del hígado o consumo habitual de alcohol, corresponde consultar antes de tomarlo.
Esta es la diferencia más importante entre una guía general sobre la fiebre y lo que corresponde hacer en el Perú. En buena parte del país circula el dengue, y eso cambia la recomendación habitual sobre qué tomar.
El Ministerio de Salud es explícito: ante síntomas compatibles con dengue hay que evitar la aspirina y los antiinflamatorios no esteroides (AINE) como el ibuprofeno, además de los corticoides y la ivermectina, porque pueden ser perjudiciales. Ese es el motivo por el que, ante una fiebre cuya causa todavía no se conoce y en una zona donde hay dengue, el paracetamol es la opción más prudente.
Conviene pensar en dengue cuando la fiebre aparece de forma brusca y se acompaña de dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, dolor muscular y articular, náuseas o erupción en la piel, sobre todo si vives en una zona con dengue o has viajado a una en las últimas dos semanas. La fase de fiebre suele durar entre 2 y 7 días.
Hay un detalle que salva vidas y que casi nunca se explica: en el dengue, los signos de alarma aparecen justamente cuando la fiebre baja, no en el pico. Según el MINSA, en las horas posteriores a que ceda la fiebre hay que vigilar la aparición de dolor abdominal intenso y sostenido, vómitos persistentes (tres o más en seis horas), sangrado de nariz, encías u otras mucosas, somnolencia o irritabilidad y decaimiento. Ante cualquiera de esos signos corresponde acudir de inmediato a un establecimiento de salud: no es una situación para manejar en casa ni para esperar.
Si sospechas dengue y no tienes signos de alarma, lo que corresponde es una evaluación médica, hidratación abundante y seguimiento. La confirmación requiere una prueba de laboratorio y control presencial.
Con fiebre, acude de inmediato a un servicio de emergencia presencial si aparece:
También corresponde una evaluación sin demora si tienes fiebre y estás en tratamiento que baje las defensas, recibes quimioterapia, tienes una enfermedad crónica descompensada o estás embarazada. En estos casos no corresponde esperar una consulta virtual.
Sin signos de alarma, conviene consultar cuando:
¿Tienes fiebre y no puedes acudir a un consultorio?
Un médico colegiado y habilitado puede evaluarte hoy por llamada o videollamada, todos los días de 8 a. m. a 10 p. m. Si por tu cuadro y tu trabajo corresponde reposo, te lo indica y emite tu certificado de descanso médico.
La fiebre suele acompañar a infecciones que se transmiten a otras personas, y eso importa cuando se trabaja en espacios compartidos o con atención al público. A esto se suma el estado general: con fiebre alta, dolor muscular y decaimiento, la capacidad de concentrarse y de rendir está realmente disminuida.
Si corresponde un periodo de reposo, y de cuántos días, lo determina el médico en la evaluación, según la causa, la intensidad de los síntomas y las exigencias del puesto. Si quieres saber cómo funciona el descanso médico, quién puede indicarlo y quién paga esos días, lo explicamos en la guía sobre el descanso médico. Y si necesitas que un médico te evalúe, aquí te contamos cómo es el certificado de descanso médico que emiten nuestros médicos cuando la evaluación lo justifica.
El Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú establece que la consulta presencial es la forma óptima de atención, y que la telemedicina corresponde cuando el encuentro presencial no es posible (artículo 78): por ejemplo, cuando el malestar impide desplazarse.
En un cuadro con fiebre, la evaluación se apoya en la historia clínica: desde cuándo tienes fiebre, hasta cuánto sube, qué otros síntomas la acompañan, dónde vives o adónde has viajado, qué medicamentos tomas y qué antecedentes tienes. Con esa información el médico orienta el cuadro, indica el tratamiento que corresponda y te dice qué vigilar en las próximas horas. Si considera que el examen físico es indispensable, que hace falta un análisis o que el caso requiere atención presencial, te lo indica y te orienta sobre a dónde acudir. Puedes ver más detalles del servicio en consulta médica virtual.
En un adulto sano, una fiebre que aparece de golpe y dura pocos días casi siempre es infecciosa. Lo que no puede saberse en casa es qué la causa: ni la altura de la fiebre ni los escalofríos distinguen una infección viral de una bacteriana. Eso lo determina el médico con la evaluación y, cuando corresponde, con un análisis.
Una temperatura por encima de 40 °C, o por debajo de 35 °C, es motivo de atención inmediata. Dicho esto, la cifra no es lo único que importa: una fiebre de 38,5 °C con confusión o dificultad para respirar es más grave que una de 39,5 °C en alguien que, fuera de sentirse mal, está lúcido y tolera líquidos.
Los paños o esponjas con agua tibia pueden ayudar a sentirse mejor, y se aplican sobre la piel, especialmente después de tomar el antipirético. Lo que no debe hacerse es usar agua fría, hielo o alcohol: provocan escalofríos y suelen empeorar el cuadro.
"Fiebre interna" no es un término médico. Suele usarse para describir la sensación de tener fiebre —calor, escalofríos, malestar— cuando el termómetro no marca 38 °C. Puede corresponder a una febrícula o al malestar propio de una infección que empieza. Si la sensación se repite o se prolonga, lo que corresponde es medir la temperatura de forma ordenada y consultar, no asumir que hay una fiebre que no se ve.
Alrededor de 37 °C, con variaciones a lo largo del día: es más baja en la madrugada y puede llegar a unos 37,7 °C al final de la tarde. También cambia algo entre una persona y otra, y según dónde se mida. La temperatura axilar, que es la más habitual en casa, suele dar cifras algo más bajas que la tomada en la boca.
Sí. El paracetamol es un antipirético: baja la fiebre y alivia el dolor. En adultos, una pauta habitual es de 500 mg cada 8 horas, sin superar la dosis indicada y revisando que ningún otro medicamento que estés tomando lo contenga también. Lo que no hace es tratar la causa: alivia mientras el cuadro se resuelve o hasta que el médico determina qué produce la fiebre.
La fiebre durante el embarazo siempre debe ser evaluada por un médico, y sin demora. No conviene automedicarse: varios medicamentos de uso corriente no están indicados en el embarazo.
¿Necesitas una evaluación médica y no puedes acudir a un consultorio?
En Thaniy atendemos todos los días de 8 a. m. a 10 p. m., de forma virtual, con médicos colegiados y habilitados. Tras la evaluación recibes tus indicaciones y, si corresponde, tu receta y tu certificado de descanso médico. Puedes escribirnos para agendar tu consulta o para resolver una duda antes.
Actualizado en septiembre de 2026. Esta guía es informativa y no reemplaza la evaluación de un médico. Fuentes: Ministerio de Salud del Perú, Manual MSD y MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.
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